El escándalo de las emisiones de Volkswagen

El escándalo de las emisiones de Volkswagen es el mayor escándalo empresarial desde la crisis económica mundial. Peter Spence

  • Asunto: Manipulación de software
  • Antes: 2010 Cummins Inc., empresa de motores de vehículos cuya sede central está en la ciudad de Columbus (Indiana, EE UU), paga una penalización de 2,1 millones de dólares (1,8 millones de euros de entonces) y retira 405 motores después de expedir 570 000 motores diésel para tareas pesadas sin dispositivo de control de la contaminación.
  • Después: 2016 Mitsubishi Motors, en Japón, admite haber falseado pruebas de ahorro de combustible para 157 000 coches propios y para 468 000 vehículos producidos por Mitsubishi para Nissan.

volkswagen- escandalo-historiaEn un gesto sin precedentes, la Agencia de Protección Medioambiental de EE UU (EPA, por sus siglas en inglés) acusó en 2015 a la alemana Volkswagen (VW) de instalar un software ilícito en un «dispositivo puente» en vehículos diésel vendidos en EE UU. Dicho software detectaba cuándo el vehículo estaba siendo sometido a pruebas oficiales de emisiones, momento en que se accionaba el sistema de reducción de emisión de óxidos de nitrógeno, pero se desactivaba bajo un uso normal. Eso permitía emisiones más altas y un mayor rendimiento del motor durante la conducción. En carretera, los coches podían expeler hasta 40 veces la cantidad permitida de óxidos de nitrógeno. En septiembre de 2005, Volkswagen reconoció que 11 millones de coches VW y Audi 2.0 diésel estaban equipados con el software. El director ejecutivo de este gigante de la automoción, Martin Winterkorn, se disculpó y dimitió.

El cabecilla

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Un sistema portátil de medición de emisiones sujeto al tubo de escape de un coche durante los test realizados por la mayor agencia técnica de pruebas independiente de Alemania.

Investigadores de EE UU revisaron 1,5 millones de documentos durante sus pesquisas. El ingeniero alemán James Robert Liang, responsable del cumplimiento de las normativas sobre motores diésel de VW en EE UU, fue clave para las investigaciones. Había formado parte del equipo de ingenieros que desarrolló el llamado motor «diésel limpio» en Alemania. Según documentos del juicio, sus colegas y él concluyeron que no podían diseñar un motor diésel capaz de cumplir con la estricta normativa sobre emisiones de EE UU, por lo que diseñaron e implementaron un software que engañara en las pruebas.

En junio de 2016, VW accedió a un acuerdo civil independiente por el que paga a los órganos reguladores y a los consumidores 15 000 millones de dólares (13 600 millones de euros). El pacto afectaba a 652 concesionarios de EE UU.

En septiembre de 2016, Liang se declaró culpable de los cargos presentados por EE UU por su papel en el escándalo, y accedió a colaborar en la investigación de otros empleados de Volkswagen. Se supo que Liang había respondido a preguntas de los reguladores ambientales sobre los resultados de los motores en las pruebas, a sabiendas de que eran falsos. Además, los investigadores afirmaron que Liang escribió a colegas en Alemania hablándoles del software mientras perpetraba su delito en EE UU.

En agosto de 2017, Liang fue condenado a 40 meses de cárcel y a una multa de 200000 dólares (176000 euros). La empresa aún deberá hacer frente a un pleito civil y penal.

Castigo corporativo

El castigo habitual a las malas praxis empresariales consiste en imponer multas a la firma tratándola como una «persona» legal, más que actuar contra sus ejecutivos. EE UU (que estableció el concepto de responsabilidad penal corporativa en el siglo XIX) investiga y procesa las malas praxis empresariales con especial énfasis, pero otros países están asumiendo también este enfoque. La tendencia actual es aumentar sustancialmente las multas, principalmente cuando faltan sistemas de control interno o cuando las empresas no han querido colaborar con los investigadores.

En septiembre de 2016, el Deutsche Bank se enfrentó a una demanda por 14000 millones de dólares tras ser acusado en EE UU de conceder hipotecas basura durante la burbuja inmobiliaria en 2005.

Algunas voces críticas afirmaron que una multa de ese calibre podía desestabilizar la economía internacional, y que más bien se debía reestructurar y fortalecer el Deutsche Bank.

El texto y las imágenes de esta entrada son un fragmento de: “El libro del crimen”

El libro del crimen

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El libro del crimen – Akal

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