Pascual Serrano
Un libro que trate sobre libros puede que no parezca lo más apasionante. Como en tantos otros temas, quizá el valor de la obra proceda de la confianza que nos inspire el autor. Quiero decir, que un libro sobre lepidopterología, basta con que nos interesen las mariposas para que valga la pena leerlo. Un libro sobre libros, dependerá mucho del criterio del autor, de que compartamos sus intereses, sus valores, los criterios con los que haya elegido los libros o nos fascine su escritura. Las recomendaciones tienen el valor que le damos al que recomienda.

Santiago Alba ha escrito Elogio de la literatura. Obras paralelas y, como él mismo aclara, consiste en escribir sobre libros, donde la selección de autores y obras son aquellas fundamentales para su formación intelectual y sentimental. Y ahí está la clave, el libro nos resulta interesante en la medida en que la formación intelectual y sentimental de Santiago Alba nos parece valiosa. Si usted no ha leído nunca nada de Alba, cosa que dudo, probablemente este no sea el mejor libro para saber de él porque creo que no podrá apreciar su valor; pero si usted ha leído alguna de sus obras, como imagino, entonces seguro que tendrá interés en conocer qué libros han servido para fomarlo, cómo lo han hecho y cómo nos lo explica.
Lo cuenta así Santiago Alba: “me he dejado llevar por el placer de la relectura, por el recuerdo de mis primeros descubrimientos literarios, por mis propias mutaciones como lector y por la pasión de ensalzar literariamente a mis autores favoritos”.
Por si el asunto no despertara ya suficiente curiosidad, el plan del libro se basa en formar combos de parejas de libros que, aparentemente, no tienen ninguna relación, ni en el tiempo, ni en el espacio, ni en la temática. Imaginen qué relaciones pueden establecerse entre Tintín y Moby Dick, entre Dickens y Cervantes, entre Orgullo y prejuicio y En busca del tiempo perdido, entre La Metamorfosis de Kafka y los Cuentos de Beatrix Potter, o entre Dostoievski y Hasek. Para encontrar esas relaciones, Alba no se limita al contenido de libro, nos sumerge en la vida de los autores, su personalidad, sus circunstancias familias, su momento histórico. De modo que Santiago Alba no contrasta dos libros, sino dos personalidades, dos mundos que, como tantas veces, parecen inconexos pero resulta que existe una comunión.
Y si algún ingenuo cree que en este libro se detiene solo en una docena de autores y obras, está equivocado, a lo largo de estas más de quinientas páginas verá pasar cientos de libros y autores.
Tan importante es la literatura para Santiago Alba que dice que “entre la realidad y la mentira hay un Tercero: la literatura y, en general, la ficción, ese gran descubrimiento de la Humanidad: el más grande, porque la ficción no permanece muda como la realidad ni habla en falso como la mentira”.
Conozco a Santiago Alba desde hace más de treinta años. He hecho muchas cosas con él y sé de otras que nunca haría. Pero lo que no dudaría es en dejarme llevar por sus análisis y recomendaciones de libros.