Pascual Serrano
Se suele decir que los libros nos proporcionan viajes imaginarios, pero parece que ahora también nos están proporcionando viajes reales.
Y es que están llegando las vacaciones basadas en libros, es decir, viajes que permiten visitar el escenario de un libro favorito, un lugar donde vivió un autor o, simplemente, donde las condiciones son propicias para la lectura.
Parece que, en su informe sobre tendencias de viaje para 2026, la web de seguimiento de vuelos Skyscanner reveló que el 55 por ciento de los viajeros había reservado un viaje o se plantearía hacerlo inspirándose en un libro. La plataforma de alquiler vacacional Vrbo acuñó el término “readaways” (viajes en grupo inspirados en libros) en su informe de tendencias, y señaló que el 91 por ciento de los encuestados mostró interés en un viaje dedicado a la lectura y al descanso. Lo cuenta un reciente reportaje de The New York Times.
A todo ello se añaden los clubes de lectura en complejos turísticos, las bibliotecas de los hoteles y un número cada vez mayor de festivales literarios.
Es evidente que a todo ello ayuda que las vacaciones suelen brindar tiempo para leer.
Los viajes literarios hace tiempo que los conocemos. Basta con citar los miles de turistas que visitan los sanfermines inspirados por las lecturas de Hemingway. O las visitas a Inglaterra el pasado año de los admiradores de Jane Austen que visitaron Inglaterra el año por el 250.º aniversario de su nacimiento.
Sin embargo ahora se han popularizado mucho más de lo imaginable. Hasta parece que también irán ahora por el centenario del nacimiento de Winnie-the-Pooh. El oso que nació en una visita al Zoo de Londres cuando un peluche adquirió su famosa identidad, después de que el hijo de Alan Alexander Milne el escritor británico creador de Winnie the Pooh, se encariñase de ‘Winnie’, un oso negro que llegó a Reino Unido de la mano de un teniente canadiense que participó en la Primera Guerra Mundial.
Es evidente que un libro puede dotar de un significado a un lugar geográfico que nunca hubiera tenido ese lugar, incluso un libro puede hacer que sientas nostalgia por un lugar que nunca has visto.
Es por ello que hasta existen agencias como Novel Travels, que organizan viajes literarios.

Incluso hay hoteles ligados a los libros, como el Plaza de Nueva York, escenario de El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald.
En Madrid, la cocktelería Chicote, es lugar de visita obligada para los lectores de La quinta columna, de Ernest Hemingway.
Timbuktu Travel ofrece itinerarios personalizados en Sudáfrica, basados en el libro No es fácil el camino de la libertad, de Nelson Mandela, y en la India, relacionados con Come, reza, ama, de Elizabeth Gilbert.
Un viaje a Egipto previsto para 2027 cuenta con una lista de lecturas previas que incluye Muerte en el Nilo, de Agatha Christie; Hija de Egipto, de Marie Benedict; y El silencio de la reina, de Fiona Davis.
En el Reino Unido, VisitBritain, la agencia estatal de turismo, y operadores locales fomentan La Ruta de Sherlock Holmes, un viaje de inmersión en la Inglaterra victoriana descrita por Arthur Conan Doyle. El viaje suele comenzar en Londres en el The Sherlock Holmes Museum (ubicado en el 221B de Baker Street) y se extiende hasta los brumosos páramos de Dartmoor en Devon (escenario de El sabueso de los Baskerville) o las cascadas de Reichenbach en Suiza para los más entusiastas
Basado en la novela Ulises de James Joyce. Cada 16 de junio, el patronato de Tourism Ireland y la ciudad de Dublín celebran el Bloomsday, invitan a miles de viajeros internacionales a recorrer Dublín vestidos de época. El itinerario replica de forma exacta el trayecto que realiza el protagonista, Leopold Bloom, a lo largo de un solo día, parando en la James Joyce Tower y Museo en Sandycove y comiendo un sándwich de queso Gorgonzola en el pub Davy Byrnes.

La escritora española Laura Freixas ha estado comentando en sus redes sociales su viaje en el Reino Unido siguiendo los pasos de Virginia Woolf, guiada por la agencia de viajes Focus on Women. Visitó los lugares donde se crió y donde escribió sus obras, desde Orlando a Un cuarto propio.
En España, La Ruta de Don Quijote ha sido declarada por el Consejo de Europa Itinerario Cultural Europeo. A lo largo de 2.500 kilómetros, esta ruta, compuesta de 10 tramos, atraviesa 148 municipios y recorre los principales espacios naturales y culturales de Castilla-La Mancha donde supuestamente se desarrolla El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. Vías pecuarias, caminos históricos, riberas fluviales o plataformas ferroviarias en desuso, que dan acceso a más de 2.000 elementos de interés cultural y a una veintena de zonas de atractivo natural que recorren las cinco provincias de la Región. Uno descubre paisajes presentes en la novela de Cervantes: los molinos de Consuegra, El Toboso o la cueva de Montesinos.
También tenemos El Camino del Cid , inspirado en el Cantar de mio Cid. Es un gran itinerario cultural oficial que atraviesa España de noroeste a sudeste siguiendo los pasos de Rodrigo Díaz de Vivar en el exilio. Cuenta con una red de senderos perfectamente señalizada para hacer a pie, en bicicleta o en coche a través de Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante.
Llegan tiempos de vacaciones y viajes, quizá sea el momento de hacer realidad el viaje imaginario que hicimos cuando leímos aquel libro.