Galeano: “Cada historia es una baldosita en el mosaico del tiempo”

ENTREVISTA

El miércoles 9 de mayo Eduardo Galeano comienza su gira por España para que no quede ni un rincón sin conocer su nuevo libro: Los hijos de los días. Antes de verle en directo, de escuchar su voz, le entrevistamos desde No cierres los ojos para que conozcáis un poco mejor su nueva publicación:

Violeta Medina. Los hijos de los días ¿calendario o almanaque Galeano?

Eduardo Galeano. Somos hijos de los días, hijos del tiempo, y cada día tiene una historia que contar. Porque estamos hechos de átomos, según los científicos, pero un pajarito me contó que también estamos hechos de historias.

V. M. En este nuevo libro se descubre el reverso de cada día, pero ¿en qué año está localizado? O al estilo oriental, ¿bajo qué símbolo o energía se sitúa?

E. G. Casi todas las historias están situadas en algún año, pero algunas podrían ubicarse en otro lugar del tiempo: el libro recoge las historias que me parecieron dignas de ser contagiadas, en cualquier lugar del mapa o del tiempo.

V. M. Si la historia con mayúsculas es una paradoja andante y la contradicción le mueve las piernas, ¿cuáles son las paradojas que movilizan el tiempo breve de 24 horas?

E. G. Éste es también un libro de las paradojas, porque nosotros, los humanitos, somos contradicciones que caminan.

V. M. Hace cuatro años la necesidad era mirar el mundo en los espejos, los del tiempo. Ahora en este libro son 365 historias las que proyectan reflejos que, aunque diversos, parecen la proyección de un único relato. ¿Desde los fragmentos se intuye el mosaico?

E. G. Sí, ésta es mi manera de escribir: intento mirar el universo por el ojo de la cerradura, desde lo pequeñito, lo que puede parecer insignificante. Cada historia es una baldosita cuyo color se incorpora al gran mosaico de la historia que entre todos hacemos cada día, aunque no lo sepamos. Como hablaba prosa, sin saberlo, aquel personaje de Molière.

V. M. ¿El 15 de mayo es el día más nuevo, el día que necesita más mañana?

E. G. Éste es un día venido para romper la noche, para romper las rutinas de la tristeza y el miedo. No necesita ninguna mañana: la ofrece. Como dice el título que le puse: «Para que mañana no sea otro nombre de hoy».

V. M. Según su historia del 31 de diciembre, un médico romano de dos emperadores proponía entre otros remedios para espantar la muerte colgarse una palabra en el pecho y protegerse con ella. ¿Qué palabra es su escudo para conjurar los días?

E. G. Esa misma palabra curalotodo, la palabra abrepuertas: Abracadabra, que en hebreo antiguo quería decir, y dice todavía: «Envía tu fuego hasta el final».

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