Leer Orgullo y prejuicio en tiempos de Tinder y Ghosting

Pascual Serrano

Hace 250 años, el 16 de diciembre de 1775, nacía Jane Austen, protagonista por ello este año de la conmemoración del Día de las Escritoras por parte del Centro de Información Documental de Archivos.

Fue una novelista británica que vivió durante la época georgiana. Considerada entre los clásicos de la novela inglesa, sigue siendo una de las autoras más leídas en la actualidad.

Hija del reverendo George Austen y de Cassandra LeighJane nació en 1775 en la rectoría de Steventon, una pequeña villa al noreste de Hampshire (Inglaterra). Su educación formal fue breve: tras asistir a la escuela en Oxford y en Reading, las limitaciones económicas de la familia obligaron a que terminase su formación en casa bajo la tutela de su padre y hermanos.

Sus dos grandes obras fueron Sentido y Sensibilidad (1811) y Orgullo y Prejuicio (1813), ambas firmadas de forma anónima. Aunque sus novelas ganaron cierto reconocimiento, Austen nunca alcanzó fama en vida.

Falleció el 18 de julio de 1817 en Winchester, a los 41 años, acompañada de su hermana Cassandra.

Los biógrafos coinciden en que sus hermanos varones llevaron vidas emocionantes, pero la propia Austen, confinada a la esfera doméstica, al parecer no hizo ni experimentó demasiado.

Las alteraciones obvias en la vida de Austen fueron acontecimientos de carácter doméstico, como la inesperada muerte de su padre y las diversas mudanzas que realizó la familia. Se conserva la prueba de que recibió una propuesta de matrimonio que aceptó para después rechazarla al día siguiente. Más dudosa resulta la historia del breve afecto juvenil que sintió por el irlandés Tom Lefroy, con el que protagonizó un ostensible flirteo a finales de 1795. Aunque no llegó a nada y Tom Lefroy se casó con una irlandesa. Jane Austen asumió el papel de la tía soltera.

En resumen, su hermano estaba en lo cierto al afirmar que en su corta vida disfrutó de pocos acontecimientos externos y careció de grandes emociones. Sin embargo, dio lugar a novelas memorables.

Sin duda el secreto de la vigencia de sus obras la eterna fascinación que no sigue despertando el amor, el desamor, el cortejo, el dilema del dinero como elemento de influencia en las relaciones amorosas, entre el ‘pobre pero auténtico’ y el ‘rico pero vacío’.

Y ese es el tema de Orgullo y prejuicio, la novela más popular en vida de Jane Austen y su favorita personalmente. Entre otras cosas, narra cómo la señora Bennet, madre de cinco hijas solteras, está decidida a desposarlas con caballeros acaudalados cueste lo que cueste. Pero no todas ellas están de acuerdo, especialmente, Elizabeth, que preferiría casarse por amor y no por conveniencia…

Ya la primera frase de la novela nos sitúa en el marco de los acontecimientos:

“Es una verdad mundialmente reconocida que un hombre soltero en posesión de una gran fortuna debe estar necesitado de una esposa”.

Adaptada muchas veces a la pantalla y al teatro, e inspiración de numerosas producciones, Orgullo y prejuicio sigue siendo hoy su libro más leído. Ahora, en Orgullo y prejuicio. Edición anotada, tenemos una edición  ilustrada y anotada, donde la especialista en literatura inglesa del siglo XVIII y XIX Patricia Meyer Spacks analiza con profundidad la novela y a todos los personajes que habitan en ella.

Meyer nos proporciona explicaciones de las estrictas convenciones sociales, cuestiones de etiqueta, del comportamiento en los bailes y salones, así como matices lingüísticos y paralelismos con otras novelas de Austen. En definitiva, conocer cómo era la vida cotidiana de una familia de la baja nobleza rural, y de las mujeres en particular, que tenían el matrimonio como única salida cuando no podían aportar la dote suficiente.

De la obra, sir Walter Scott, coetáneo de Austen y rival literario dijo: “El talento que tiene esa señorita para describir las relaciones, los sentimientos y las personalidades de la vida cotidiana es el más maravilloso que me he encontrado nunca”.

Los círculos académicos siempre han considerado a Austen como una escritora conservadora, mientras que la crítica feminista más actual apunta que en su obra puede apreciarse una novelización del pensamiento de Mary Wollstonecraft sobre la educación de la mujer.

Austen vivió las primeras manifestaciones feministas de la mano de Olympe de Gouges y Mary Wollstonecraft, que influyeron para que su obra enfocara las cuestiones sociales desde un prisma distinto al habitual para la época.

A través de los personajes protagonistas de Orgullo y prejuicio, Austen no tuvo miedo de añadir un toque sarcástico al retrato de la realidad y tampoco temió escribir personajes femeninos que desafiaran las conductas atribuidas a su género.

Feminista o no, adelantada o no, a través de personajes como Elizabeth Bennet Jane Austen reivindicó a la mujer como dueña de su vida.

El hastío de las citas en el que los solteros se hallan sumidos y los problemas amorosos son temas de Orgullo y prejuicio que siguen vigentes. Por eso siempre será una lectura válida para nuestros tiempos de Tinder y Ghosting.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *