Cómo leer jardines

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Werribee Park (Melbourne, Australia) El parterre ornamental y el césped cuidado fueron dos estilos de jardín europeo empleados en la mansión construida en Melbourne por Thomas y Andrew Chirnside

Visitar jardines nunca ha gozado de mayor popularidad que ahora pero ¿cuántos de nosotros entendemos realmente lo que estamos viendo cuando paseamos por un precioso jardín? ¿Es un paisaje original o una recreación? ¿Son las plantas variedades naturales o híbridos modernos? ¿Las escaleras y las terrazas son de estilo italiano o Arts and Crafts? ¿Y qué son esas aparentes ruinas que se vislumbran entre los árboles?

La realidad es que la mayoría de los jardines de cualquier época son como un palimpsesto: las sucesivas generaciones han ido cambiando, adaptando e influyendo en el maleable y firme tejido del lugar a lo largo del tiempo. Inevitablemente muchos de los jardines por los que deambulamos hoy en día son una amalgama de modas cambiantes y circunstancias sociales. Sus paisajes pueden registrar el auge y la caída de una fortuna familiar, dejar constancia del espíritu de exploración humano por medio de la introducción de especies vegetales foráneas y servir de testimonio de varias vidas dedicadas a convertir una parcela de tierra en algo totalmente único y personal.

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Rosas por todas partes. Las rosas, ya se trate de híbridos cultivados por su maravilloso color y larga floración o de variedades antiguas por su embriagadora fragancia, conservan desde hace mucho tiempo su atractivo para el público.

Cómo leer jardines es un curso intensivo en interpretación de jardines, más que un repaso cronológico a la historia de la jardinería. Usado como guía de campo, le ayudará a detectar e identificar influencias, orígenes y estilos históricos al igual que extravagancias ocasionales. Las fotografías de jardines de diversas culturas y países proporcionan una muestra de la riqueza y variedad de los lugares abiertos a visita, mientras que las cuidadas ilustraciones muestran ejemplos generales de elementos y detalles que pueden hallarse en jardines concretos. Esta combinación le proveerá de un lenguaje visual con el que interpretar y entender los múltiples elementos dispares que conforman un jardín. El objeto de este libro es facilitarle los conocimientos necesarios para extraer las pistas que le revelarán la historia pasada de un jardín. De la finca más extensa a la más pequeña parcela urbana, Cómo leer jardines animará, ilustrará y, lo más importante de todo, aumentará el placer de cada futura visita que realice a un jardín.

El turismo de jardines

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Burnett Memorial (Central Park, Nueva York, EEUU). El Conservatory Garden es la única parte formal de Central Park. Su fuente de bronce honra la memoria del autor de libros infantiles Frances Hodgson Burnett.

El visitante de jardines del siglo XXI transita por una ruta trillada, pues esta actividad de lo más placentera posee una larga historia. Luis XII abrió las puertas de su Jardin Royal des Plantes Médicinales (hoy Jardin des Plantes) de París en 1640, a cuyos sedientos visitantes se vendía limonada. Se publicaron numerosas guías de visita a los grandes jardines renacentistas italianos para los culturalmente ávidos grand tourists del siglo XVIII. Durante el mismo periodo, los extraños de aspecto respetable eran admitidos libremente en los hogares de la aristocracia inglesa, cuyo servicio se encargaba entonces de ofrecer una visita improvisada y guiada por la casa y el jardín junto con un resumen de su historia.

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El fruto del limonero. Los cítricos quedaron en el siglo XIX al alcance de los propietarios de jardines de climas templados más adinerados, quienes podían permitirse la construcción y el mantenimiento de invernaderos especiales

En la actualidad, el abanico de jardines abiertos al público comprende desde el monumento histórico, poseído, dirigido y administrado por equipos de expertos en historia y jardinería, hasta el pequeño terreno privado cuyo propietario, un apasionado de la actividad que nos ocupa, abre generosamente sus puertas unos pocos días al año para colaborar con alguna causa benéfica. La diversidad de visitantes es casi tan amplia como la de los propios jardines e incluye expertos en botánica, historiadores de la arquitectura, diletantes y paseantes casuales, igual que en el pasado. Algunos jardines muy especiales, quizá de un modo inevitable, han sido víctimas de su propio éxito. (La Alhambra en España y el Castillo de Sissinghurst en Inglaterra acuden en el acto a la mente.) El precio que pagamos por entrar a ver estos sitios verdaderamente maravillosos es una pérdida del encanto, y el deterioro de la misma hierba que pisamos, al compartir la experiencia con tantos otros. Por tanto, considere la inclusión de alguno de los jardines más modestos y menos conocidos (aun que a menudo igual de inspiradores) en su itinerario, junto con los más habituales y famosos. Aparte del lógico deterioro, otro impacto del gran volumen de turistas es el modo en que ha de organizarse el recorrido a seguir durante la visita. Tómese en cuenta cuál habría sido la concepción y visión original del jardín, ya que este aspecto se preparaba y meditaba cuidadosamente en su planificación. ¡Por desgracia, con excesiva frecuencia las exigencias de la cafetería, la tienda y las taquillas de entrada han trastocado el gran plan original!

Cómo datar un jardín

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Jardines de recreo. A lo largo de los siglos los jardines han sido apreciados como lugares para el ocio, el placer y la contemplación serena.

La cuestión a menudo controvertida de cómo datar un jardín puede dejar perplejo incluso al historiador de jardines más docto. Un jardín está formado por materiales mutables como árboles, plantas y agua en una proporción tan grande que nunca alcanza un punto en que esté terminado, completo. Un jardín se halla en un estado constante de cambio y evolución a medida que las plantas crecen, se transforman con las estaciones, responden al clima y, por último, irremediablemente, mueren. Añádase a esto la intervención de sucesivos propietarios con sus distintas necesidades y gustos particulares y el problema se complica todavía más.

Los registros más antiguos que existen de trazados de jardines son del Antiguo Egipto y datan de antes del 2000 a.C., aunque esto no implica, por supuesto, que no hubiera jardines con anterioridad a este periodo. Imagine la cantidad de variaciones de lo que nosotros reconocemos como «el jardín» que han surgido a lo largo de los siglos, y en tantas regiones del mundo, y el problema de asignarle una fecha a uno concreto se hace aún más patente. Para simplificar la cuestión, examine atentamente un jardín y pregúntese: ¿es reciente? Si no lo es, ¿cuánto tiempo lleva aquí? Si se adhiere a un diseño histórico estricto, ¿procede de dicho periodo o se trata de una recreación posterior? ¿Ha evolucionado este jardín con el tiempo, incorporando diferentes influencias estilísticas?

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Urna ornamental. En un gran jardín el estilo y los materiales elegidos para los ornamentos están dictados a menudo por la época y la arquitectura de la casa principal.

Lo cierto es que los diseñadores de jardines toman y adaptan sin reparo elementos y estilos de multitud de periodos y lugares, a menudo sin preocuparse apenas por la coherencia. En este sentido, pocos jardines son «puros e inadulterados». Incluso los visitantes contemporáneos podrían albergar dudas sobre la procedencia de un jardín. ¡El término que los franceses usaban para los parques ingleses del siglo XVIII, a los cuales se referían como de estilo «anglochino», ilustra perfectamente esta confusión! Recuerde asimismo que lograr el efecto buscado, o la excelencia en la jardinería, es con frecuencia mucho más importante para un diseñador que la precisión histórica. No resulta inusual encontrar híbridos modernos de plantas vistiendo el esqueleto de un plano de jardín del siglo XVII. Esta aparente indiferencia no es siempre producto de una falta de atención o cuidado: la relación de plantas originales podría no haber llegado a nuestros días o, en caso contrario, es posible que las variedades no existan ya.

Quizá Cómo leer jardines consiga que los visitantes sean conscientes de las múltiples corrientes históricas y estilísticas visibles en los jardines sin conducirlos a una excesiva preocupación por la autenticidad ya que, por su propia naturaleza, los jardines son entidades vivas en constante cambio. Por encima de todo, ¡disfrute y sepa apreciar todos los jardines que visite, sea cual sea su época!

El texto y las imágenes de esta entrada son un fragmento de: “Cómo leer jardines. Una guía para entender los jardines”

Cómo leer jardines. Una guía para entender los jardines

Cómo leer jardines es una guía de fácil manejo que los visitantes de cualquier jardín, grande o pequeño, histórico o moderno, público o privado, pueden llevar consigo durante el recorrido. Incluso el visitante habitual obtendrá una comprensión y un placer renovados al ver el mundo del jardinero a través de los ojos de un experto.portada-como-leer-jardines

  • Las fotografías de jardines de diversas culturas y países que incluye el libro dan una idea de la riqueza y variedad de lugares que pueden ser visitados.
  • Por medio de preciosas ilustraciones, se muestran ejemplos generales de elementos y detalles que pueden hallarse en jardines concretos.
  • Las agudas observaciones le permiten interpretar el lenguaje visual presente en cualquier terreno y así comprender los múltiples elementos que se utilizan en la creación de hermosos jardines.

 

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