El PIB ignora a la mujer. Marilyn Waring

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  • Enfoque: Economía y sociedad
  • Pensador clave: Marilyn Waring (n. en 1952)
  • Antes:
  • * 1932 El ruso-estadounidense Simon Kuznets presenta las primeras cuentas nacionales de la economía de EE UU.
  • * 1987 La estadounidense Marianne Ferber publica la obra Women and Work: Paid and Unpaid, una bibliografía de estudios anteriores sobre mujer y economía.
  • Después
  • * 1990 Primera publicación del Índice de Desarrollo de las Naciones Unidas, que se basa en un concepto del desarrollo más amplio que el de las cuentas nacionales.
  • * 1996 Los estadounidenses Barnet Wagman y Nancy Folbre analizan la aportación del trabajo doméstico a los ingresos nacionales de EE UU.

Sin lugar a dudas, el producto interior bruto (PIB) es la estadística económica más citada. Resume la actividad económica de una nación a lo largo de todo un año, y parece directamente relacionada con factores importantes como los ingresos por familia o la tasa de desempleo. Sin embargo, pese a su relieve en los debates económicos, el PIB presenta una serie de problemas considerables.

Tanto los problemas como los límites del PIB tienen que ver con la manera en que se calcula y qué es lo que incluye. Su medida depende de la recolección de aquellos datos relativos a las transacciones económicas, y el principio en que se basa es que debe registrar todo lo que se compra y se vende durante un año. Los estadísticos gubernamentales realizan incontables sondeos en profundidad con el objetivo de obtener esta cifra, pero todo lo que se vende y se compra en un país no equivale exactamente al conjunto de la actividad económica que tiene lugar. Asimismo, la cifra resultante tampoco refleja buena parte de lo que pueden valorar los habitantes de un país. Así, por ejemplo, un ecologista diría que el PIB no tiene en cuenta la destrucción de los recursos naturales. La deforestación suele sumar al PIB, suponiendo que la madera se venda; pero se ha consumido un recurso natural potencialmente irremplazable, lo cual no aparece reflejado en el PIB. De manera similar, si una actividad económica contamina, el PIB únicamente tiene en cuenta los productos vendidos e ignora todos los efectos colaterales indeseables, como la pérdida de biodiversidad o los daños a la salud pública.

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El trabajo de las mujeres

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Ciertos trabajos, como el cuidado de los niños, son en su mayoría realizados por mujeres. Pese a ser vitales para la economía, no cuentan para el PIB, que solo registra las transacciones

El cálculo del PIB presenta además otras dificultades. En su influyente libro de 1988 If Women Counted, la exdiputada neozelandesa Marilyn Waring defendía la idea de que el PIB ignora de manera sistemática el trabajo llevado a cabo por las mujeres que, históricamente, asumen la mayor parte del trabajo doméstico en todo el mundo, así como el cuidado de los niños y los ancianos. Está claro que este trabajo es económicamente imprescindible, pues garantiza, por ejemplo, la reproducción de la fuerza de trabajo; pero en la gran mayoría de casos no es remunerado, y por lo tanto no queda recogido en los cálculos del PIB.

La exclusión de la mujer

Las diferencias contables al calcular la producción económica pueden ser enormemente arbitrarias y tratar trabajos esencialmente equivalentes de modos muy distintos. Cocinar es una actividad «económicamente activa» cuando se vende la comida, pero es «económicamente inactiva» si no se vende. La única distinción aquí es la presencia o ausencia de una transacción, pero la actividad es idéntica. En un caso las mujeres serán excluidas, en el otro no.

Las mujeres somos visibles y valiosas unas para otras, y ahora debemos proclamar, a millones, esa visibilidad y ese valor. Marilyn WaringExiste, por consiguiente, un importante sesgo de género implícito en las cuentas nacionales, y el verdadero valor económico del trabajo realizado por la mujer se subestima sistemáticamente en los sistemas de cuentas convencionales. Waring fue aún más lejos y arguyó que el sistema internacional estándar para calcular los ingresos nacionales, el Sistema de Cuentas Nacionales de las Naciones Unidas (SCN), es un claro ejemplo de «patriarcado aplicado»: un intento por parte la economía masculina de excluir a la mujer de un modo que refuerza la división por razón de sexo a nivel global.

Tanto las críticas de Waring como las de otras economistas feministas han contribuido a dar forma a distintos argumentos acerca del futuro de las cuentas de ingresos nacionales. En la actualidad, los debates sobre cómo contabilizar el bienestar y el desarrollo de indicadores sociales de progreso económico más inclusivos indican un deseo creciente de superar las limitaciones del PIB como medida de valor.

Marilyn Waring

Marilyn Waring, una de las primeras mujeres que llegó a ser diputada en Nueva Zelanda, nació 1952. El primer ministro del Partido Nacional, Robert Muldoon, la nombró miembro del Comité de Gasto Público en 1978, pero mantuvo ciertas desavenencias con el gobierno: en 1984 amenazó con votar a favor de una propuesta de la oposición de prohibir las armas y la energía nucleares en Nueva Zelanda; Muldoon respondió convocando unas elecciones generales, en las que perdió el Partido Nacional. Después de su experiencia parlamentaria, se interesó por la agricultura y la economía. En el año 2006 se convirtió en profesora de políticas públicas en la Auckland University of Technology, donde ha seguido estudiando la medición de las áreas excluidas por la economía convencional.

El texto y las imágenes de esta entrada son un fragmento del libro: “El libro de economía”

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