Alejandro Dumas padre inspiración Conde de Montecristo

¿Y si el verdadero Conde de Montecristo fueron el padre y el abuelo de Alejandro Dumas?

Pascual Serrano

Nacido en Haití, hijo de aristócrata francés y de esclava negra. Diestro con la espada, llegando a ser general después de la Revolución Francesa, destacaba en el combate cuerpo a cuerpo y como estratega. Llegó a rivalizar y enfrentarse con el mismísimo Napoleón, acabó dos años encarcelado en Italia, allí fue envenenado y casi llegó a morir.

Sin duda observarán muchas coincidencias con Edmundo Dantés, pero se trata del general Alejandro Dumas, padre del Dumas autor de El conde Montecristo o Los tres mosqueteros.

Alejandro Dumas padre inspiración Conde de Montecristo

El escritor estadounidense Tom Reiss estudió las memorias de Alejandro Dumas y descubrió que en las primeras 200 páginas sólo habla de un hombre extraordinario, su padre, “que parece una combinación de D’Artagnan con Edmundo Dantés, Porthos, un poco de Aramis, todos en un mismo personaje».

Pero vayamos más atrás, al Dumas abuelo del escritor, que también nos recordará a Dantés. Fue una especie de aristócrata renegado que se marchó al territorio colonial que hoy es Haití para hacer fortuna, pero no tuvo mucho éxito.

Allí vivió 30 años junto a una esclava negra, mientras en Francia lo daban por muerto (ahora es el abuelo el que coincide con Edmundo Dantés), de cuya relación nacería el general Dumas.

Cuando quiso regresar a Francia para heredar un castillo y un título nobiliario estaba tan quebrado que vendió a su propio hijo Alex -el padre del escritor- como esclavo.

Reiss, encontró el documento que le permitió volver a comprar a su hijo una vez que heredó su fortuna.

Alex llegó a Francia en 1776, a los 14 años, descubriría que era hijo ilegítimo de un marqués, renunció a su fortuna y privilegios para alistarse en el ejército y recibió entrenamiento en la academia de esgrima en Versalles.

Se convirtió en uno de los grandes espadachines de Francia y se unió al ejército como soldado raso. Al poco tiempo ya destacaba por su arrojo y destreza con las armas.

Al estallar la Revolución Francesa, muchos nobles huyeron del país, lo que le permitió subir y brillar en la escala militar. En tan solo un año se convirtió en el primer general negro de un ejército occidental.

Tras una campaña exitosa en los Alpes, creció la fama del alto y apuesto general Dumas.

Precisamente en esos tiempos otro general hacía carrera, era Napoleón Bonaparte.

Ambos, Dumas y Bonaparte participaron en el combate contra las tropas austrohúngaras en el norte de Italia, allí Dumas destacó defendiendo prácticamente solo una posición en un puente. Su destreza le hicieron ser conocido como el “Diablo Negro” y se considera uno de los primeros militares en acceder a Alejandría.

La rivalidad en lo personal y militar no cesaba de crecer entre ambos. El general Dumas no se mordía la lengua y confrontaba las megalómanas decisiones de Napoleón en medio del desierto.

Pero fue después, en la campaña napoleónica en Egipto, cuando esta rivalidad se hizo más patente. Dumas comandaba la caballería francesa, y la presencia física del general negro causaba mucha más impresión entre los enemigos que la del pequeño y menos gallardo Napoleón.

De regreso a Francia desde Egipto, la frágil embarcación en la que viajaba Dumas naufragó cerca de Italia, , las tropas napolitanas lo apresaron y se mantuvo en cautividad durante dos años. Los malos tratos que sufrió como prisionero hicieron que su salud se deteriorara quedándose ciego de un ojo, cojo y sordo.

Sólo la insistencia de su esposa logró que las autoridades francesas intercedieran por uno de sus más valerosos generales.

Una de las cosas que encontró Reiss fue el manuscrito original que él mismo escribió una vez que fue liberado sobre esos dos años en los que fue envenenando y estuvo a punto de morir en prisión.

Este texto fue la base de las desventuras de Edmundo Dantés. Sus hazañas militares inspiraron las aventuras de los mosqueteros y su terrible experiencia en el calabozo, El conde de Montecristo.

El general Dumas murió de cáncer a los 43 años, cuando su hijo, el escritor Alejandro Dumas,  sólo tenía cuatro. Su nombre fue olvidado en la historia, pero, de alguna manera, su vida quedó inmortalizada en la obra del novelista.

La única estatua que recordaba las proezas del general negro fue destruida por los nazis cuando invadieron París en 1940, y nunca fue recuperada.

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