Pascual Serrano
Jack London nos tiene acostumbrados a relatos de aventuras donde se explora la dureza de la vida en el mar o en el frío (La llamada de la naturaleza, El lobo de mar), o las historias de fuerte contenido político y social (El Talón de Hierro, Martin Eden).
Esa era la impresión que yo tenía hasta que descubrí este nuevo libro, La peste escarlata y otros relatos . Aunque incluye cinco historias, me voy a centrar solo en dos, las que creo que fusionan cuentos de aventuras y análisis sociales.

La primera, “La peste escarlata”, es de agradecer haberla leído ahora y no en los meses de la pandemia. No hubiera sido una buena idea.
Trata de una distopía que se desarrolla setenta años después de una pandemia por una enfermedad que hasta nos puede rememorar la escarlatina, una de las principales causas de muerte en niños a principios del siglos XX.
Uno de los pocos supervivientes, ya anciano, repasa a los jóvenes que no conocieron el mundo antes de la pandemia, cómo era y su diferencia con la actualidad. Así podemos observar cómo puede cambiar una sociedad tras el total colapso civilizatorio y de superviviencia que termina llevándola a un nivel de subdesarrollo similar a la Edad Media. Cómo es el desplome de todo lo que conocemos: comodidades, valores culturales, estructuras sociales…
La otra historia, “Una destilería hiperbórea”, también es un análisis de organización social. De cómo unos exploradores llegan y se instalan en un poblado primitivo del Ártico, aprovechan su conocimiento y astucia, y la ignorancia de aquellos aborígenes, toman el poder y ellos mismos se acaban enfrentando. Todo un estudio sobre las supersticiones, las ambiciones de poder y la supervivencia.
Estamos acostumbrados a sociedades lineales, previsibles, donde, con mayor o menor fortuna, los acontecimientos se desarrollan dentro unos cauces que ya tenemos normalizados. Jack London nos saca de esa comodidad y nos arroja a otras sociedades donde ya nada se parece a lo que conocemos, nada de lo que nos sirve, existe. Con este libro no estás leyendo unas historias, te han sacado de tu mundo y te han llevado a otro que no se parece en nada, pero allí también hay humanos, también deben organizarse en una sociedad y, a pesar de tanta diferencia, ves comportamientos que te resultan familiares y comprensibles. Lo cual no lo hace más tranquilizador, sino más creíble y más angustiante. Solo cuando terminas de leer el relato puedes respirar al comprobar que vuelves a casa.
Léanlas, antes de que nos hagan un serie para alguna plataforma y lo cambien todo.