Pascual Serrano presenta ‘Villarejo. El poder de los secretos’

Seguro que usted, lector, ha estado durante días, semanas, meses leyendo y escuchando cosas del comisario Villarejo en los medios de comunicación. A algunos les parecerá, incluso, una telenovela en la que no sabemos cuándo ni cómo empezó, ni por qué capítulo va. Para no perderse en esa telenovela hemos pensado en este nuevo libro de la colección A Fondo, de Akal, Villarejo. El poder de los secretos.

Su autor es Carlos Enrique Bayo, el periodista que, junto con su compañera de redacción Patricia López, destapó durante meses las tropelías del comisario Villarejo en el diario Público. López lo continúa haciendo hoy en Crónica Libre. Nadie discutirá que son estas dos personas las que mejor conocen las maniobras del comisario protagonista de este libro.

Bayo fue director del diario Público desde junio de 2012 hasta agosto de 2016. Antes fue redactor-jefe de Internacional en la edición de papel de dicho diario. Ha sido corresponsal en Moscú (1987-1992) y en Washington (1992-1996), así como máximo responsable de Internacional en cinco periódicos distintos, y fue enviado especial en los conflictos bélicos de Afganistán, Camboya, Oriente Próximo y Armenia-Azerbaiyán.

Al final de su etapa como director de Público, en 2016 sacó a la luz los audios secretos de Interior con las grabaciones del entonces ministro Jorge Fernández-Díaz, donde quedó patente que conspiraba desde su despacho oficial para destruir la reputación de políticos y partidos catalanes, en lo que acabó denominándose operación Cataluña, por la que finalmente (seis años más tarde) se han abierto investigaciones judiciales y parlamentarias.

Ese trabajo periodístico, junto con Patricia López, se plasmó en 2017 en el largometraje documental Las cloacas de Interior, que ha obtenido diversos galardones.

Como jefe de Investigación de Público digital, ha destapado numerosas exclusivas sobre el caso Villarejo, los verdaderos orígenes de la fortuna del rey Juan Carlos I, el auge ultraderechista en el Ejército y las fuerzas policiales, los atentados yihadistas del 17-A y muchos otros temas relacionados con las cloacas del Estado.

La historia de José Manuel Villarejo Pérez sólo se puede entender si nos vamos a los tiempos del franquismo y al papel represor de la Policía de entonces.

Pero este libro no solamente nos sirve para conocer las andanzas del comisario Villarejo. Sus acciones, sus tropelías, sus ilegalidades, sus chantajes, sus amenazas, sus espionajes, sus montajes falsos, sus filtraciones, no hubieran podido existir sin la complicidad de Gobiernos, altos mandos policiales, jueces, fiscales, periodistas y directivos de grandes empresas. En el trabajo de Bayo se destapan todas esas connivencias.

Gobiernos, de UCD, del PP y del PSOE, que han estado sucesivamente declarando secreto de Estado las relaciones y negocios de Villarejo con criminales internacionales. Fiscales y jueces que han estado ignorando y anulando pruebas y testimonios que mostraban flagrantes delitos. Policías que preparaban informes falsos contra políticos y empresarios a los que se quería destruir. De este modo se montaba una farsa con investigaciones poli- ciales, denuncias de organizaciones amigas, pesquisas de la Fisca- lía… Todo era humo, pero servía para que periodistas y medios de comunicación amigos construyeran y vendieran la historia que lograban colar a millones de personas de sus audiencias. Ellos presentaban como garantía de veracidad para sus acusaciones toda esa falsa tramoya parapolicial y judicial. Hubo hasta jueces que, tras descubrirse los montajes, los calificaban de «veraces», aunque reconocían que eran mentira porque las noticias se basaban en «informes policiales». Era el círculo perfecto de la infamia.

El sistema se mostraba tan eficaz que, incluso cuando se demostraba que todo era un montaje, las mentiras seguían circulando en la prensa, en las redes sociales y en las cabezas de muchos ciudadanos.

Alguien podrá pensar que el caso Villarejo, y todo el hedor que le rodea, son residuos del franquismo que los Gobiernos democráticos no han podido sanear. Lo primero es verdad, pero más que el hecho de que no lo hayan podido sanear, está la gravedad de que no hay solución de continuidad entre la corrupción y crimen del franquismo, y la corrupción y crimen de los Gobiernos de la democracia manteniendo el mismo modus operandi. Menos palizas en las comisarías, pero igual corrupción en los juzgados, las comisarías y los despachos oficiales.

Y no olvidemos que prácticamente todo lo que se denuncia en el libro Villarejo. El poder de los secretos lo hemos pagado, y seguimos pagando, con los presupuestos públicos. Se trata de criminales en nómina del Estado, y delitos financiados con cargo al erario.

Otro gran valor del libro son las fuentes originales que en él encontramos. Desde transcripciones de conversaciones telefónicas hasta cartas enviadas por Villarejo a sus superiores, o conversaciones del propio autor con altos cargos policiales y políticos.

El poder de las denominadas cloacas de Interior es tal que comprobamos la eficacia de sus chantajes a altos cargos de la seguridad del país, ministros, jueces e incluso presidentes del Gobierno. La trama de corrupción detallada y comprobada en este libro define portadas de periódicos, tertulias televisivas, designa jueces, frena nombramientos de ministros y arruina futuros de partidos políticos.

Como dice Carlos Enrique Bayo, estamos ante «la verdadera historia de un entramado policial, político, judicial y mediático que secuestró la naciente democracia posfranquista desde las sombras y mantuvo a la sociedad española como rehén inconsciente de una elite económica todopoderosa que gestionó la herencia de la dictadura».

Se confirma así «cómo el control y utilización de los secretos sobre los represores y colaboradores de la dictadura (los archivos de la Policía política del franquismo y las actividades de sus informantes) han sido clave durante décadas para que las elites del régimen consolidasen y perpetuasen su enorme poder financiero. Además, lo hicieron gracias al privilegio de una impunidad absoluta, forjando instituciones y creando una Policía paralela (en la que Villarejo era sólo un alfil) que han reproducido su poderío hasta el día de hoy a costa de que España padezca los peores índices de Europa en niveles salariales, desempleo, precariedad laboral, pobreza infantil y redistribución de la riqueza».

La gran pregunta que se hará el lector al terminar este libro y conocer todo el poder de esta trama mafiosa es: ¿qué le queda al ciudadano sencillo para poder pensar que vive en una democracia? Al menos, gracias a este trabajo, ahora puede conocer la verdad y los nombres de los criminales. Ese puede ser el primer paso para combatir las cloacas.

 

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